En el transcurso de la vida hay que superar o vivir distintos tipos de silencio. Está ese silencio cortante del desprecio, ese que perfora el alma y nos deja sumidos en la oscuridad. Está el silencio de la duda, que es uno de los que más ansiedad nos produce. También el silencio de la reflexión, ese que evita que clavemos puñales mortales pronunciando palabras de las que no hay manera de volver. Y está este silencio, tan extraño y casi tierno: el de la contemplación. Ese silencio que se hace cuando miramos a los ojos de alguien y nos sostienen la mirada, o no, pero sabemos que hubo aunque sea un segundo de conexión. Ese hermoso segundo que nos da el tiempo suficiente como para tomar fuerzas y seguir viviendo. Que nos da el coraje suficiente para admitir el sentimiento que nuestro corazón y alma llevan dentro apunto de hacerlos estallar.
Ese silencio que detiene el tiempo, que nos acelera el corazón.
El silencio más hermoso, el silencio de la esperanza.
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1 comentario:
Emmm, está silencioso el asunto :P
No entiendo nada. Porqué "hay q superar o vivir distintos tipos de silencios"? Suena como una imposición y hasta drástico! Pero bueh! por las dudas... yo me llamo al silencio!
SSSSHHHH!!!!
Jajaja
IO
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