domingo, 22 de noviembre de 2009
martes, 17 de noviembre de 2009
Esta noche
Aquí es el silencio que está dando de que hablar. Hay un río subterráneo que emerge sólo cuando la ira hace ebullir sus aguas...
No hay sombras, y las horas transcurren lánguidas sin el alimento de la sorpresa...
Están amontonadas en un rincón oscuro, todas aquellas noches en que nos atrevimos a ser libres. Mascullando angustia, engullendo la bronca sin que otra noche llegue y salve el tiempo.
Es una más entre tantas ideas de libertad que se amuchan en el fondo de una valija, otro plan de huída que no logra más que hacernos quedar inmóviles...
No hay sombras, y las horas transcurren lánguidas sin el alimento de la sorpresa...
Están amontonadas en un rincón oscuro, todas aquellas noches en que nos atrevimos a ser libres. Mascullando angustia, engullendo la bronca sin que otra noche llegue y salve el tiempo.
Es una más entre tantas ideas de libertad que se amuchan en el fondo de una valija, otro plan de huída que no logra más que hacernos quedar inmóviles...
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Cuando no estás...
Cuando no estás mi mundo se revuelve en ansias. Recorro los rincones del recuerdo persiguiendo tu sombra que se escapa presurosa. Me das las alas y no puedo volar por el peso del miedo. Me das el aliento y aún así no puedo respirar cuando te pienso. El corazón me estalla, se me escapa, hace que mi sangre se salga de control y sienta que exploto. Cuando no estás corro sin sentido hacia todas partes y a ninguna. Los continentes de mis días pierden sus costas ahogados por la tristeza. Cuando no estás mis versos quedan huérfanos. Cuando no estás suplico a los relojes que regresen su marcha, que me regresen al tiempo que pasaste a mi lado. Siento la vida escaparse en un suspiro. Siento el miedo, siento ansias, siento el frío.
Tiende tu mano y devuelve la vida a estas hojas mustias de mis días. Invitame a ver pasar la vida a tu lado.
Tiende tu mano y devuelve la vida a estas hojas mustias de mis días. Invitame a ver pasar la vida a tu lado.
martes, 3 de noviembre de 2009
Madrugadas...
Esas horas en que no duermo, doy vueltas en la cama a su lado y la miro dormir. De vez en cuando me dirige la palabra sin quererlo y le respondo. Me duermo. Me despierto temprano e intento retomar el cauce de mi vida y las causas de mi lucha. Me levanto con la sensación de que estuve despierta durante la madrugada y que estoy soñando ahora. Que duermo de día, que los malos momentos son sólo pesadillas. Que los silencios son sólo contenidos del sueño. Pero no voy a despertar a una realidad mejor. Porque esta es la única realidad que mi día conoce.
En las madrugadas soy dueña de otro mundo. Pienso, planeo, oigo una voz en mi interior clamando por libertad. Suelto las aves de la imaginación y espero que regresen trayendo nuevas semillas a estas tierras. La noche ampara esta gestación, que si todo sale bien, será el preludio de un alumbramiento maravilloso, de un nuevo ser, o del regreso de un ser anterior al que aún busco por las colinas de mi alma.
En las madrugadas soy dueña de otro mundo. Pienso, planeo, oigo una voz en mi interior clamando por libertad. Suelto las aves de la imaginación y espero que regresen trayendo nuevas semillas a estas tierras. La noche ampara esta gestación, que si todo sale bien, será el preludio de un alumbramiento maravilloso, de un nuevo ser, o del regreso de un ser anterior al que aún busco por las colinas de mi alma.
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