martes, 15 de diciembre de 2009

Otra vida...

Viene a mi, directamente y sin verguenza ni titubeos. Me trae todas sus verdades y se roba sin contemplaciones las mías. Los paisajes viajan para vernos y las estrellas se pelean por reflejarse en sus ojos. De otras tierras llegan mensajes de que lo demás no está en orden. Un paso en falso podría delatar las operaciones y poner en riesgo toda la misión.
Las naves son frágiles y apenas si se sostienen sobre las nubes del silencio. Vino a este, mi mundo, otra vez en sueños. Vino a llevarse lo poco que pude ocultar. Vino a quitarme las pocas certezas que albergué entre mis brazos antes de la explosión de mi planeta interior. Vino a dejarme un ramillete de dudas y un diploma que me caratula de inmanejable. Aún así no quería despertar. El sueño era lo más cierto entre todo lo incierto que pudo haber en mi vida. La luz y el silencio me quitaron lo poco que el sueño había dejado de sonrisa en mi rostro. Volví a cerrar los ojos, pero ya había partido, llevando nubes, verdades certezas. Lamentablemente, también, sus ojos.

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