Alguna vez pregunté ¿Por qué a mí? Y alguien respondió y...¿Por qué no? ¿Quién sos? Quise saber por qué o de donde venía este viento. Eran muchas preguntas. ¿Cómo se había llevado el dolor si parecía pesar tanto?
Creí ver en sus ojos un brillo lejano. Esperanzado tal vez, el fuego de un pasado que no cierra. Yo se que cuando habla no me habla, su voz pasa a través de mí. Va dirigida siempre a alguien más. Mientras, le hablo, y absorbe mis palabras una a una. Porque sabe que mis palabras sólo fluyen por ella.
Vienen a buscarme, quieren llevarme a tierra. No quiero ir, estoy bien aquí.
Veo los colores claramente, puedo respirar, puedo sonreír. ¿Serían tan crueles como para quitarme lo que me hace tan feliz? No importa que nadie más la vea, no importa que parezca no estar aquí. Para mi es tan real, está tan a la vista. Es como si nunca se esfumara, ciertamente es parte de mí. Y aquí en esta madrugada la cobijo entre mis brazos. No quiero, no voy, no puedo dejarla ir. Le dejo un beso en la frente, uno en el mentón...y un último en la punta de su nariz. Me abraza con ternura y me protege. Cierro lentamente los ojos, sonrío.Ahora sí. Me entrego a los placeres del sueño. Porque se que también me espera allí.
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