Recuerdo haberte visto caminar descalza
por las sendas quietas de las horas solas.
Recuerdo tus manos ahuecándose
para cobijar algún sueño con miedo,
algún latido herido. Las noches en que pienso
si en verdad estoy despierta,
o si te recuerdo, o te sueño,
me confunden a veces.
Yo quiero ser ese latido,
esas alas con prisa, el final de tu túnel.
Las horas de tu esperanza, no el dolor de mi ausencia.
La dicha infinita cabalgando entre soles,
la cabellera al viento de los tiempos que corren.
Pero siempre a tu sombra,
persiguiendo tus pasos.
Hasta encontrarme en tu cuerpo,
hasta fundirme en tus brazos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario