Una brújula rota quiere cerrar sus alas y plasmarse en mi hombro. Pero yo creo que es pronto. Aún no quiero volver a marcarme hasta que no muera la esperanza. Creo que las cosas se pueden salvar aún. Que mi sangre aún no quiere mezclarse con tinta. Porque espero que sea un viento, que nos ha desviado un poco.
Por momentos es el sueño más horrible en que he dormido. Por momentos es lo que me corta el corazón en partes. Luego este silencio ensordecido, esta música sin gargantas que la canten. Pero aún de las cenizas emergió triunfal el ave fénix, y este amor es aún más fuerte. Se recuesta a mi lado estas noches. Me abraza y me adormece poco a poco. Me da las buenas noches mientras mis ojos se posan en nuestras fotos; en donde beso tu frente, que me piden a gritos paciencia, y que no me rinda. No ahora, es un viento. Por favor que sea un viento.
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