domingo, 18 de agosto de 2013

Un domingo después

Un domingo después respiro este aire enrarecido,
entre el humo de mis naves y la niebla de tus mares.
Un domingo después ya no se quién soy o he sido.
Se me escapan los días y las horas me arden.
Trato de decirte mil cosas, de abrazarte a la distancia.
Un domingo después los brazos no me bastan.
Los besos en ramilletes se marchitan y se estancan,
como agua de la lluvia en el pozo de la nada.
Un domingo después hasta el silencio es tan raro.
El segundero desdibuja mi expresión de desgano.
Doce horas, dos minutos, mil segundos, da lo mismo.
Yo te amo hoy,te amaré mañana,en cinco años, en dos siglos.

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