Hoy, después de varias noches de soñar con vos, me di cuenta
de que te amo. De que te amo más ahora, que cuando estabas a mi lado. No es que
no te amara mucho, si no que te amaba de una manera más egoísta. De una manera de quererte mía y de no
soltarte. De estar tan cerca que no te dejaba ver en perspectiva.
Hoy te amo más, porque ya no te amo desde el miedo a
perderte. Porque sé que no te voy a perder nunca. Que esta forma de amar trasciende lo físico, lo lógico, el
ego y la vanidad. Esta forma de amar
duele menos.
Hoy me di cuenta de que te amo libre. De que te amo sin mí, de que te amo en la posibilidad de nunca más volver a
hacerte daño.
Deje de soñar con que vuelvas, y no es que no lo quiera a
veces, pero prefiero soñar con que
llegues lejos y alcances tus metas.
Deje de soñar con un mundo a tu lado, para soñar con un
mundo para vos. Al lado de alguien más,
o sola, pero que te haga feliz.
Deje de preguntarme por qué te fuiste, para preguntarme por
qué no te dejé ir antes, por qué te aprisioné en mi abrazo.
Hoy me di cuenta de
que el amor no se muere. Que la esencia del amor puro nos acompaña para
siempre. Que vas a estar cada día, en cada decisión que tome, sea acertada o
errada. Que vas a estar a mi lado en cada paso. Sé que vas a envejecer conmigo tal y como lo soñé. Y que vas a ser mi
último suspiro.
Porque no me rompiste el corazón, me diste la luz suficiente
como para ver que todo lo que a veces buscamos, está en nosotros mismos. Y lo
que vemos en los demás es un reflejo de nosotros.
Por eso, y mil cosas más que no podría explicarte, te doy
las gracias una vez más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario