Miedo de irme a dormir y que cuando despierte, sólo hayas sido un bello sueño. Miedo a perder la cordura en este silencio justificado, que no deja de ser silencio.
Tengo miedo de que de pronto te hayas cansado de la ausencia, de la distancia, de la espera que se alarga cada vez. Miedo de que el algo que tengo sea poco para lo que te mereces. Y sin embargo no puedo quedarme paralizada, no puedo quedarme esperando a que las cosas se acomoden solas. Y tal vez no reconozcas mi voz cuando me oigas, o tal vez mi rostro te sea menos familiar cuando me encuentres.A veces tengo miedo de la noche que me abraza, del silencio desde el que hablo, del dolor desde el que callas, de las horas que te extraño. Pero hay algo a lo que no temo, un momento en el que se que todo estará claro. Si apoyas tu cabeza en mi pecho, y escuchas mis latidos, es probable que te digan todo lo que a veces callo. Los abrazos contenidos, los besos bien embalados para que queden puros hasta llegar a tus labios.
viernes, 7 de diciembre de 2012
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