Te despertaste con ganas de seguir soñando, con las ideas despeinadas. Con la funda de la rutina marcada en la cara. Los ojos llenos de lágrimas. La sangre como hielo, la piel como desierto. Te despertaste con un hilo azul corriendo por tus venas.Con ganas de mentir.Con la intención de pegarle una sonrisa en color a esa foto tan gris. Te despertaste. Sintiendo volar las esperanzas sin dejar una nota de despedida. Te despertaste con los pies pesados y tus manos apretadas. Te despertaste...Si esa espina no se hubiese incrustado en tu alegría hoy irías.No te levantas y miras hacia la nada. Ahí estoy yo mirándote.Me fijo en lo que piensas no pienso en nada fijo.Si esa espina no se hubiera clavado en nuestra vida hoy iríamos.Me desperté con ese sabor amargo en los labios.Ese sabor a un día que no es común, un día diez veces más largo.Si esa espina no se hubiera cruzado en tu camino lo sabría pero hoy no lo se. Los ojos se me secaron.El par de alas se cayó hace tiempo.Si ese disparo no hubiese sido tan certero hoy reiría.Falta tiempo, y el amor no alcanza a veces.Esa espina siempre duele.Yo no puedo curarte.
Ojalá te hubieras despertado en otro sitio, donde te alcanzaran mis besos.
Ojalá me hubiese despertado con la espada afilada para enfrentar a esa sierpe y cortarle la cabeza.
Pero me levanté con mis manos desnudas.
Mientras el mundo mira hacia otra parte, se quiebran los rencores y se esparcen.
Ojalá fuese más fuerte y pudiese defenderte.
Yo vi venir este derrumbe y no supe como pararlo, vos no pudiste. Es difícil moverse cuando tenes una montaña de mentiras sobre el alma. El golem de la traición te tira con lo que tiene a mano.
Es difícil curarse de las mordidas infectas de chihuahuas sin clase que son adorables al principio, pero luego muestran sus diminutos pero dañinos dientes.
Vos entendés. No hace falta que diga más nada. Ya te despertaste, eso convierte en deber levantarte y hacer este stage de vida en S.
Vamos, apretá la C y golpealos, demostrales que el juego no terminó, y que todavía tenés de donde sacar fuerzas.
Sabés de lo que hablo, y sabés cuanto te amo.
Levantate. Es una ronda nueva. Ganemos esta.
sábado, 25 de agosto de 2007
miércoles, 22 de agosto de 2007
Todos dicen, vos crees, yo siento...
Parece un eterno vicio de la humanidad, esta no tan sana costumbre de juzgar y creer adivinar los sentimientos ajenos. Así vamos todos por la vida con medias verdades, que a veces son un cuarto.
Tendemos a quedarnos varados en nuestras propias ideas y a traducir las actitudes ajenas, según nos venga el humor, o el amor.
En este constante devenir de "certezas", actuamos en consecuencia de las mismas, sin dar tiempo, espacio, ni chance a explicaciones y cambios de opinión.
Así, cuando creemos adivinar el desamor en los ojos de nuestr@ amad@, preparamos las armas y nos prestamos a huir para salvar nuestra dignidad. Antes de partir, matamos todo rastro de dulzura y quemamos toda esperanza, dejando atrás humo y cenizas.
Es cierto que algunas personas tienen de verdad el don de conocer a los demás. Lo que no siempre es una ventaja. Generalmente ya saben que es lo que va a decir el otro, saben cuando está mal, cuando miente, cuando quiere decir algo y no puede. Saben tanto del otro, que se olvidan de saber de ellos mismos.
Así se lanzan sin mediar recaudos a cualquier tormenta amorosa que les depare el camino, sabiendo que verán un día, los ojos del desamor, pero se mienten y dicen estar preparados.
Entre lo que se dice, lo que se elige creer y la realidad, generalmente hay kilómetros.
A veces se aferra uno a la verdad que le conviene. A veces a la que necesita para seguir de pié, pero pocas se aferra a lo que realmente tiene o es.
Si te dicen que no te amo, no lo creas, preguntame que siento.
Tendemos a quedarnos varados en nuestras propias ideas y a traducir las actitudes ajenas, según nos venga el humor, o el amor.
En este constante devenir de "certezas", actuamos en consecuencia de las mismas, sin dar tiempo, espacio, ni chance a explicaciones y cambios de opinión.
Así, cuando creemos adivinar el desamor en los ojos de nuestr@ amad@, preparamos las armas y nos prestamos a huir para salvar nuestra dignidad. Antes de partir, matamos todo rastro de dulzura y quemamos toda esperanza, dejando atrás humo y cenizas.
Es cierto que algunas personas tienen de verdad el don de conocer a los demás. Lo que no siempre es una ventaja. Generalmente ya saben que es lo que va a decir el otro, saben cuando está mal, cuando miente, cuando quiere decir algo y no puede. Saben tanto del otro, que se olvidan de saber de ellos mismos.
Así se lanzan sin mediar recaudos a cualquier tormenta amorosa que les depare el camino, sabiendo que verán un día, los ojos del desamor, pero se mienten y dicen estar preparados.
Entre lo que se dice, lo que se elige creer y la realidad, generalmente hay kilómetros.
A veces se aferra uno a la verdad que le conviene. A veces a la que necesita para seguir de pié, pero pocas se aferra a lo que realmente tiene o es.
Si te dicen que no te amo, no lo creas, preguntame que siento.
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